Alan Johnson: “Leí Animal Farm a los 14 y cambió mi vida” | Libros

El libro que leo actualmente
The Untouchable de John Banville: una versión falsa del escándalo de espías de Anthony Blunt. Banville tiene ese estilo de prosa rico en el que los escritores irlandeses semejan especializarse.

El libro que cambio mi vida
Granja de animales de George Orwell. Cuando tenía 14 años, nuestro maestro de inglés me explicó el subtexto de la revolución bolchevique y su ineludible conclusión: el totalitarismo.

El libro que me hubiese agradado escribir
Stoner de John Williams o bien Los restos del día de Kazuo Ishiguro. Los 2 están lo más cerca posible del romance perfecto.

El último libro que me hizo reír
Muchos libros me hacen sonreír, pocos me hacen reír, mas El diario de absolutamente nadie de George y Weedon Grossmith me hizo reír a lo largo de todo el camino. Como era de aguardar, empezó como una serie en la gaceta Punch. “¿Por qué no debería publicar mi diario? Pregunta el suavemente presuntuoso Charles Pooter en la primera página. «De forma frecuente he visto recuerdos de personas de las que jamás había oído charlar, y no puedo ver, pues no soy un ‘Alguien’, por qué razón mi diario no habría de ser interesante». Es desopilante.

El libro que pero me marcó
Cada libro que leo.

El libro que creo que es el más sobrevalorado
Compré las 4 novelas napolitanas de Elena Ferrante, persuadida por las críticas de que literalmente me iba a dar un festín. En la página veinte de My Brilliant Friend, supe que no lo era. Soy muy siendo consciente de mi retraso.

El libro que me hizo mudar de opinión
El profeta con las manos desnudas de Isaac Deutscher es el segundo volumen de su magistral trilogía sobre la vida de León Trotsky. Me hizo simpatizar con este hombre excepcional sin parar de ser hostil al culto que lleva su nombre.

El último libro que me hizo llorar
Ishiguro Nunca me dejes ir. Tan refulgente mas tan doloroso, desgarrador.

El libro que no pude terminar
Fui más lejos en Un pequeño conveniente de Vikram Seth que en Ferrante; en la página seiscientos setenta y siete realmente. El inconveniente fueron las seiscientos setenta y dos páginas que debí comprobar para finiquitar el libro. Seth escribe bien, mas estaba harto de tener que comprobar continuamente los árboles genealógicos, con lo que lo dejé a un lado hace un par de años, y está ahí, con la gruesa columna vertebral luciendo provocativamente; rogándome en voz baja que lo retire.

El libro que te doy de regalo
The Whitsun Weddings de Philip Larkin, mas solo pues la versión de Faber de los tradicionales modernos (dos mil dieciseis) tiene un prefacio mío; Estoy agobiado por mostrarme en esto.

Mi primer recuerdo de la lectura
Las aventuras de Tom Sawyer. Todavía estaba en la escuela primaria cuando leí el tradicional de Mark Twain. Recuerdo que me apresó la taimada táctica de Tom para hacer que otros despejasen la cerca de su tía, lo que se suponía que debía hacer como castigo. Había leído muchos libros ya antes de este, mas nada se quedó en mi psique tan vivazmente como esta escena.

Mi consuelo leyendo
Todo de PG Wodehouse. He leído tanto que me resulta bastante difícil proseguirlo. Estoy seguro de que he leído Pigs Have Wings por lo menos diez veces, mas la trama (si bien a veces compleja) no importa. Es el entorno lo que atrae al lector, el inacabable buen humor que exuda de las páginas y jamás carece de su efecto rejuvenecedor.

The Late Train to Gipsy Hill de Alan Johnson es una publicación de Wildfire (£ dieciseis con noventa y nueve). Para respaldar a Guardian y (*14*), pida su copia en guardianbookshop.com. Pueden aplicarse cargos por envío.