Borges and Me by Jay Parini revisión – por Escocia en un Morris Minor | Jorge Luis Borges

El cuento “Borges y yo” de Jorge Luis Borges es habitual del escritor. Erudito y elíptico, conciso y autorreferencial, apasionado y confuso. En pocas páginas, el ensayista y profesor narrador argentino conecta la prosa de Robert Louis Stevenson con el ánima de Julio César, mediante burdeles londinenses y vestíbulos arqueados, guitarras rasgueadas y reyes fallecidos a espada, ya antes de finalizar a los pies de Dios mismo. “Soñé el planeta como soñaste tu obra, mi Shakespeare, y entre las formas de mi sueño estás tú, que como son muchas y ninguna”. Así afirma el Señor en un torbellino. ¿O bien es Borges de su oficina? En cualquier caso, “discutir”.

Esto es exactamente lo que plantea Jay Parini en este libro entrañable, alegre y bien escrito: tomar su pluma y evocar a Borges, premio Nobel y gigante de la literatura sudamericana. Pese a su prosa engañosamente simple, la obra de Borges reta una explicación simple o bien, en ocasiones, aun una simple entendimiento. Disfrutaba desconcertando. Afortunadamente y de forma bastante fantástica, Parini se embarca en su labor no como crítico sino más bien como actor. En el estilo tradicional borgesiano, escoge escribirse a sí mismo en su drama. Borges et Parini, maître et élève, circulant dans les Highlands d’Écosse dans une Morris Minor rouge bonbon cabossée, l’un aveugle, l’autre « timide et souvent terrifié », tous deux perdus dans leurs propres labyrinthes, tous deux ouverts sur el planeta.

Parini, prosista, estudioso y biógrafo literario estadounidense, no escribe desde una página en blanco. Hace cincuenta años, cuando era estudiante de doctorado en St Andrews, conoció a Borges en persona. El escritor visitó concisamente el Reino Unido para percibir un premio y dar múltiples hablas. Vino a Escocia, en pequeña parte, para conocer a un tal Mr. Singleton, especialista en acertijos anglosajones de Inverness. Cuando se llamó al anfitrión de Borges con poca antelación, Parini tomó valerosamente su sitio como guía y asistente. Así empezó el inicio de una tumultuosa excursión de una semana por el interior de Escocia.

Estatua de Alexander Selkirk (Robinson Crusoe) en Lower Largo, Fife.Estatua de Alexander Selkirk (Robinson Crusoe) en Lower Largo, Fife. Fotografía: Doug Houghton / Alamy

Leído al pie de la letra sin el contexto precedente, Borges and Me (la versión de Parini) ofrece una travesura llena de acción llena de resonancia cinematográfica. El guion, como Tom-Sharpe-meets-Mr-Bean, prácticamente se escribe solo. En el asiento del copiloto está el viejo escritor más bien puntilloso, “amante de los laberintos y espéculos”. Vestido con un traje extragrande y una corbata azul claro “llena de cataratas de color naranja, peces voladores y sobras de muchas comidas”, el Borges de Parini es un parloteo incesante de palabras y también ideas, rebosante de humor y humor traviesos. ‘Un conocimiento universal de la literatura mundial ( fue directivo de la Biblioteca Nacional de Argentina). Al volante, en cambio, está el angustiado joven Parini, el desgraciado Sancho del Quijote de Borges, tan confundido como encantado por su impetuosa carga délfica.

La pareja pasa de un desastre prácticamente eludido a otro, volcando su bote de remos en el lago Ness, cayendo en zanjas (Borges), devolviendo en transbordadores (Parini), tropezando en la Segunda Batalla de Culloden. Parini da un abanico listo de personajes secundarios que, como , son tomados con el pie izquierdo por la excéntrica brillantez de Borges. El sacerdote inseguro, por ejemplo, que se pone a plañir cuando el extraño poliglota recita una bendición en latín. O bien el bibliotecario que mira con “siglos de desaprobación” cuando el ciego Borges toma un libro y empieza a lamerle el cuero.

Su noche en el B&B de Widow Mrs Braid en Killiecrankie (un topónimo gaélico “con vocales que se expanden como un acordeón”) ofrece una muestra de las aventuras del dueto. No solo la primera ‘B’ en ‘B&B’ es solo una cama doble angosta y solitaria, sino solo tiene un baño, que se halla en el dormitorio de la Sra. Braid. Las 3 pintas de Borges en la cena significan que “todas y cada una de las apuestas están anuladas”. Durante una noche de inconvenientes de vejiga, los 2 charlan confesionalmente de amores perdidos y arrepentimientos de por vida. Acostado allá, Borges junto a él en su pijama de satén amarillo con su fragancia a sudor agrio y ‘lociones desconocidas’, Parini se hace una pregunta que meridianamente lo ha ameno desde entonces: ‘¿De qué manera demonios acabé en la cama con una persiana? avejentado y parlanchín? hombre en una aldea recóndita en las Tierras Altas de Escocia? “

“¿De qué manera demonios acabé en la cama con un anciano ciego parlanchín en un pueblo recóndito en las Tierras Altas de Escocia?” “

Un escritor menor lo habría dejado allá. Algunas anécdotas ocurrentes, embellecidas con el tiempo y pulimentadas por la historia. “Esta vez cuando Borges y yo…” No Parini. No habla tanto de su tema como lo describe: su carácter, sus ideas, su espíritu literario. Los veinte aproximadamente que Parini apenas había oído charlar de Borges, y mucho menos leído. De modo que su mayor y mejor informado recula en el tiempo para instruirlo, usando las réplicas de Borges para hacerlo. Es una vanidad inteligente, llevada por un brío fantástico y un ingenio relámpago.

En un instante, el Morris Minor de Parini (apodado “Rocinante” por Borges por el caballo medio fallecido de apetito de Don Quijote) se dirige cara el Bajo Largo, el hogar de Alexander Selkirk, el bucanero descuidado que inspiró al Robinson Crusoe. Crusoe de Defoe. “Los escritores son siempre y en toda circunstancia piratas”, comenta Borges, “deambulando, quitando lo que les complace del resto, moldeando los recursos robados para nuestros fines”.

Borges and Me es, en este sentido, un elaborado libro de piratería, cuyo autor asalta la memoria y la imaginación literaria para crear un recuerdo de viaje vivo y enternecedor que discurre con un placer fabuloso. El resultado es un elaborado homenaje al profesor de las realidades imposibles y, además de esto, una tremenda diversión.

Borges and Me: An Encounter es una publicación de Canongate (£ catorce con noventa y nueve). Para respaldar a Guardian y Observer, adquiera una copia en guardianbookshop.com. Pueden aplicarse cargos por envío.