Crítica de la luminosa novela de Mario Levrero: una extraordinaria revista de autoficción | Ficción en traducción

En 2000, el autor uruguayo Mario Levrero ganó una subvención Guggenheim para escribir los capítulos finales de una novela ambiciosa que no había podido completar en los últimos 16 abriles. Luego comenzó asiduamente a no escribirlos. En cambio, dedicó la veterano parte de su esfuerzo a registrar su errata de progreso en un diario de autoficción que cubre los 12 meses anteriores a agosto de 2001.

Algunos capítulos completos de la novela diferente se incluyen en torno a el final de este maravilloso manual, pero es el diario y su extraña mezcla de excentricidad, ficción y sinceridad cotidiana lo que constituye la veterano parte de sus más de 500 páginas. Las entradas, traducidas a un inglés deliciosamente claro y comprensible por Annie McDermott, muestran a Levrero de 60 abriles complaciéndose y lamentando de diversas maneras su anexión a la computadora («Estaba jugando FreeCell y ahora son las seis de la mañana»); probar y no instalar un sistema de ventilación acondicionado válido («Ciertamente lamento utilizarse el fortuna del Sr. Guggenheim en las comodidades de la casa»); verdaderamente no intente dejar de fumar (“90 minutos sin fumar: no está mal”).

Hay un muerto de paloma podrida fuera de su ventana en torno a del cual teje relatos absurdamente cautivadores. Sus batallas con el software de Microsoft adquieren una necesidad titánica. «¡¡¡¡He corregido la palabra 2000 !!!!» declara, en uno de los momentos más inusuales de la letras. Él se asegura de que las pequeñas comodidades, como tener un guiso casero en su refrigerador, sean extremadamente importantes. Su alienación escalonado del compromiso romántico es tan conmovedora y cautivadora como cualquier historia de un enamorado más bisoño y ferviente.

“Escribir todos los días sobre hechos que acaban de suceder es un error”, nos informa, de al punto que 300 páginas. En este punto, es impracticable estar de acuerdo. Con argumentos ingeniosos y reflexivos que acompañan a cada una de estas declaraciones en el manual, es la procrastinación como un gran arte. Levrero publica el diario extraordinario. Puede que no crea que comprar una apero nueva le interese, pero aquí se describe con un humor y un drama tan sorprendentes que su significado comienza a volverse cósmico.

Hay una serie de saludos de sueños que perdurar. También hay muchas teorías absurdas y opiniones cuestionables. Pero es difícil ver tales longitudes como fallas, cuando todavía ayudan a completar este retrato de una humanidad imperfecta y fallida, y cuando uno sabe, en última instancia, a dónde conduce todo. La luminosa novela se publicó originalmente en gachupin en 2005, un año luego de la asesinato del autor. Este conocimiento de la mortalidad hace que su continuo terror de que el tiempo se le escape de los dedos sea aún más conmovedor. Cada momento perdido en este manual es precioso.

La luminosa novela de Mario Levrero, traducida por Annie McDermott, es publicada por And Other Stories (£ 14,99). Para apoyar a Guardian y Observer, compre una copia en guardianbookshop.com. Pueden aplicarse cargos por giro.

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