Desconcierto por Richard Powers revisión – estrellas en tus ojos | Richard Powers

Podríamos estimar a Richard Powers como uno de los grandes cazadores de la ficción moderna, si no fuese por una etiqueta desgraciadamente inadecuada para un prosista cuyo trabajo reciente está impulsado por una orientación filosófica realmente no hemingwayana: la ecología profunda. The Overstory, una novela de la más alta ambición y el mayor alcance ideológico por la que Powers recibió un premio Pulitzer, exploró el territorio por norma general cedido a los escritores de ciencia ficción: la relación fronteriza entre lo humano y lo no humano (en particular, los árboles de nuestro planeta, dada una vida trágica como especies inteligentes y también interconectadas).

La nueva novela más inmediata de Powers, Perplexity, está contada en primera persona y tiene la mitad de la longitud de la naturaleza salvaje de The Overstory. Theo Byrne es un viudo afligido y un astrobiólogo cuyo trabajo es edificar mundos simulados para asistir a determinar si los exoplanetas alén de nuestro sistema solar pueden cobijar vida. Hace todo lo que es posible para criar a su hijo, Robin: “mi pequeño triste y singular, que termina de cumplir 9 años, combatiendo con este planeta”. La esposa de Theo, Alyssa, murió en un accidente de tráfico cuando Robin tenía 7 años, y Bewilderment es, entre otras muchas cosas, un romance familiar triangular.

La confusión encauza tanto lo excelente galáctico como el del amplio exterior americano

A medida que padre y también hijo encaran su desgracia, la especie humana acelera cara el ecocidio y la autodestrucción. El título de la novela es perfecto: mismo un huérfano galáctico sorprendido por las inmensidades astrales, Theo se siente apabullado como padre (“No podría criar a un pequeño más de lo que podría charlar swahili”), si bien reconoce que su posible autismo, bipolar o bien el hijo con déficit de atención es un ser extraño y refulgente. Robin, una ética de bolsillo absoluta, es inútil de saber que incontables especies están conminadas de extinción sin dedicarse a resistir esta deriva mortal. La ternura y delicadez con la que se retrata la relación padre-hijo me ha recordado en muchas ocasiones a The Road de Cormac McCarthy, pese a ser un planeta pre-apocalíptico en el que Theo y Robin luchan por hallar coraje y esperanza. (Curiosamente, Powers, que tiene sesenta años, no es padre).

Entre las muchas virtudes de la novela, está la atmosfera que mana de puro sorprendo galáctico. Robin se preocupa en ataques de agitación al hacer el interrogante planteada en la paradoja de Fermi: puesto que el cosmos es incomprensiblemente amplio, ¿por qué no hemos encontrado ningún signo seguro de vida inteligente en su abismo? Cuando se mienta la novela de ciencia ficción de Olaf Stapledon, de suma importancia, Star Maker (“la Biblia de mi juventud”), no es inopinado. Richard Powers se presenta como un regalo para aquellos de que admiramos el género de Stapledon mas lamentamos su indiferencia por las complejidades humanas. Con una precisión increíble en sus conjeturas científicas, Bewilderment no es menos rico o bien sabio en su emotividad. Además, la ciencia ficción no es solo una presencia genérica inminente, sino más bien una parte del mecanismo narrativo de la novela. En pasajes periódicos similares a mitos, Theo lleva a su hijo en viajes internos a fabulosos mundos alienígenas basados ​​en los modelos atmosféricos del espacio profundo que crea en el trabajo.

La confusión encauza tanto lo excelente galáctico como el del amplio exterior estadounidense, descansando con confianza en un estirpe con Thoreau y Whitman, Dillard y Kerouac. También es una historia amorosa espectral y emocionante. Al tener que escoger entre poner a su puntilloso hijo en medicación para calmar a las autoridades de su escuela y someterlo a una investigación neurocientífica experimental que implica estados sensibles transferidos entre sujetos humanos, un preocupado Theo observa de qué manera la personalidad resucitada de Alyssa se fusiona con la de Robin. Los ecos fantasmales de Solaris avizoran estos extraños pasajes.

Estamos acá sobre la base del mito, la metafísica y la religión. El sorprendo angustioso es el tono primordial de Bewilderment, y sus muchas escenas notables están bajo control con gran inteligencia romántica. Robin es una creación falsa tan contundente con la que me he encontrado en bastante tiempo: fiero, admirable y de otro planeta. Al imaginarlo, Powers estaba meridianamente realizando una audaz pregunta ficticia: ¿De qué forma ha de ser tener una Greta Thunberg? El centavo cayó para mí cuando apareció “la pequeña de catorce años más conocida del planeta”: Inga Alder, idéntica a Thunberg en todo menos en su nombre. Un Robin hipnotizado se enamora de ella en la T.V. y en YouTube: “Es como , papá. “

Bewilderment de Richard Powers es una publicación de William Heinemann (£ dieciocho con noventa y nueve). Para respaldar a Guardian y Observer, pida su copia en guardianbookshop.com. Pueden aplicarse cargos de envío