Girlhood by Melissa Febos revisión – cuando una niña se convierte en mujer | Autobiografía y memoria

La autora estadounidense Melissa Febos es muchas cosas que no es muy probable que sea el lector promedio, incluida una ex- dominatriz y una adepta a la heroína en restauración. Y, no obstante, su nuevo libro de ensayos Girlhood describe experiencias que van a ser identificables por todas y cada una de las mujeres. Si alguna vez te has sentido mal en tu cuerpo, inútil de decir que no, o bien por lo menos no sin una sonrisa compensatoria, o bien si te has visto obligada a aguantar las «violaciones ordinarias» que acarrea ser mujer (los chillidos, los chillidos), entonces Girlhood no solamente te va a hablar, sino asimismo va a encender la furia de que 2 palabras como «ordinario» y «violación» jamás deberían tener motivos para conjuntarse.

Una vasta mezcla de memorias y también informes, historia y crítica cultural, sus 7 ensayos trazan el viaje de Febos desde la niñez hasta la femineidad, empezando con los cambios que convirtieron su cuerpo, y con él su vida, cuando tenía once años. Al final, Febos ha encontrado su camino cara un sitio seguro y fuerte, si bien su senda allá está infestada de escollos: los hombres lobo avizoran, los espéculos reflejan a un oponente, las drogas asimismo semejan bastante difíciles de resistir que una refulgente manzana roja.

Como describe en el ensayo de apertura, Kettle Holes, medró en Cape Cod, hija de un psicoterapeuta y un capitán de navío. Su madre añadió correcciones feministas a sus libros de cuentos, y Febos amaba las grandes manos que los dos compartían. « Je n’étais pas une chose à pétales », écrira-t-elle plus tard, « j’étais un tireur, un pousseur, un coureur, un grimpeur, un nageur, un attrapeur, un renifleur, un dégustateur, un rieur a contra corriente. «

Luego vino el cambio. El cuerpo femenino que adquirió de súbito la transformó en una extraña entre sus envidiosas novias de pecho plano, mientras que capturó las miradas de sus hermanos mayores, hombres adultos asimismo. Pronto se murmuró la palabra «perra». A los trece años, se había «divorciado» de su cuerpo y empezó a darles a los pequeños lo que deseaban. Fue «la trampa perfecta», observa en retrospectiva, «de qué forma la solución para sentir repugnancia se transformaría en una prueba de todo cuanto era». Es doloroso mas, como apunta Febos, nada si no es común.

Febos es un narrador talentoso; su prosa vibra con drama y color, luz y obscuridad. Hay usuales cambios de marcha, y si bien estos normalmente marchan (la mezcla de géneros y la pluralidad de referencias se siente en la psique de un libro en el que el consuelo procede de la unión con el resto) generan la extraña oración pesada.

En todo instante, el comunicador prosigue siendo la experiencia de Febos, así sea comprando drogas en París, sirviendo vejaciones por $ setenta y cinco la hora en una mazmorra obscura o bien asistiendo a una «celebración de abrazos» en el Upper East Side de Manhattan con su novia. En una experiencia transformadora de la que me hubiese encantado leer más, abraza el celibato a lo largo de la mayoría del año.

Gran una parte del peso sensible del libro se centra en sus sacrificios por regresar a examinar los recuerdos. Al hacerlo, pone al descubierto las fuerzas que dan forma a las pequeñas cuando entran en la pubescencia, lo que determina las resoluciones que se toman en la edad adulta. Cuando se trata de permiso, o bien más bien «permiso vacío», sus ideas son fascinantes. Todos estos «sí» pronunciados por miedo a que no se escuche un «no». O bien de qué forma, como mujeres, resguardarse a sí en ocasiones significa resguardar a los hombres, asegurándose de que no se sientan rechazados o bien abochornados, siendo nuestros cuerpos históricamente nuestra única moneda. Y después están las “acrobacias mentales” que efectuamos para desacreditar nuestros instintos, para culparnos por atención no deseada, por poner un ejemplo, en un intento por recobrar algo de control.

Edith Wharton, Alfred Hitchcock, Audre Lorde: su trabajo notifica a toda Girlhood, mas asimismo lo hacen las voces de las mujeres entrevistadas por Febos, entre otras muchas escritoras. Si sus historias crean solidaridad, en ocasiones rompen el encanto de sus encantamientos. Sin embargo, puede resultar instructivo. Después de todo, es un libro que es muy siendo consciente del poder represivo de la narrativa y los límites que las narrativas libres prosiguen imponiendo a las pequeñas. Las historias, en resumen, se pondrán patas hacia arriba.

Pero si este libro arde, y su dolor de corazón hirviente y también irritado verdaderamente puede tener ese efecto en el corazón, entonces asimismo consuela. Esta palabra guarra, por ejemplo: si Febos no tiene ganas de desdecirse, demanda una definición del siglo XIX, la de un harapo mojado en manteca de cerdo y encendido como una candela. Mientras lo anima, “Llévame en la obscuridad si eso ayuda. Toma, toma esta historia y mírala arder.

Girlhood de Melissa Thebos es una publicación de Bloomsbury (£ dieciocho con noventa y nueve). Para respaldar a Guardian y Observer, pida su copia en guardianbookshop.com. Pueden aplicarse cargos de envío

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