La isla de los árboles perdidos por la revisión de Elif Shafak: una narrativa superlativa | Elif shafak

«La sensación de estar ‘entre cosas’ es buena para [writers]», afirmó Elif Shafak en una entrevista en dos mil catorce. Este placer en los espacios liminales forma la base de su duodécima novela, que traza la emocionante historia de Kostas y Defne Kazantzakis, jóvenes amantes en un Chipre poscolonial lastimosamente dividido: uno heleno y cristiano, el otro Turcos y musulmanes, y el coste sensible que prosiguen pagando después de mudarse a Inglaterra.

Desde el principio, Shafak nos golpea con una yuxtaposición perfecta de belleza y violencia, imaginando el día en que 2 cadáveres, perdidos en un pozo, «nadan hasta la fisura del cielo sobre nosotros, reluciendo a la luz refractada del sol». En una escena de Londres, el antropólogo Defne y su colega entrevistan a un anciano chipriota por sus recuerdos de guerra, mas son ahuyentados por el hijo del hombre por invadir su privacidad. En el cobijo de un pub, «las 2 mujeres se reían tanto … los otros clientes del servicio comenzaron a mirar … absolutamente nadie se imaginó que era el dolor lo que soltaban». El libro está lleno de experiencias de transición, donde la alegría y la belleza se ven conminadas, o bien en camino de transformarse en algo totalmente diferente.

La novela se mueve en el tiempo y el espacio y se divide en 3 historias. En la década de dos mil diez en Londres, conocemos a Ada, de dieciseis años, hija de Kostas y Defne, fallecidos últimamente. El duelo de Ada por su madre se vuelve lastimosamente público, puesto que un vídeo de su sofocación, grabado por un compañero de clase, se vuelve viral. Sus progenitores la resguardaron de su pasado en Chipre, y Ada no conoce a su familia chipriota – «Es una pequeña británica» – mas la llegada de su tía materna, Meryem, desvela la verdad.

En mil novecientos setenta y cuatro, en Chipre, Defne y Kostas eran amantes prohibidos. Las asambleas furtivas de la pareja tuvieron sitio en The Happy Fig, una tasca dirigida por afables dueños. Los acontecimientos desastrosos que prosiguen son observados por el papagayo residente Chico, y la higuera que medra en el medio del edificio. Es este árbol el que demanda el tercer piso, un árbol joven arrancado por el botánico Kostas y replantado en su nuevo patio trasero inglés, medrando al lado de Ada. El higo después da testimonio del padre y la hija afligidos y es un portavoz de la historia chipriota, alumbrando la imprudencia y la hipocresía humanas.

Mientras Kostas, afligido, rodea ineficazmente a su apacible adolescente, la tía Meryem llega con 2 maletas adornadas con fotografías de Marilyn Monroe y tantas recetas como aforismos, trenzándose y atando su pelo y sin saber en qué momento ocuparse de sus temas. Cada cultura tiene una tía como . “Signos del Apocalipsis”, susurra Meryam, apagando la T.V.. «Es el cambio climático», afirma Ada, sin levantar la vista de su teléfono. Ella es un fantástico contrapunto a la superioridad adolescente de Ada, y las mujeres llegan a reflejarse en su vulnerabilidad en un instante de cambio. «Yo culpo a la menopausia», afirma Meryam. “Siempre he sido ordenado y organizado… ya no deseo adecentar. «

La isla de los árboles perdidos nos hace preguntas esenciales sobre la pérdida del hogar, la adaptación y los secretos. ¿Qué hacemos aquellos de que emigramos de nuestro el día de ayer? ¿De qué manera afecta nuestro dolor a nuestros hijos? Ada no tiene cultura chipriota y lo que le falta le duele; Shafak sugiere que el trauma generacional es ineludible, dando una visión de la depresión que les resultará familiar a muchas comunidades. “Tememos a la dicha. Desde pequeños se nos enseña … que con cada pieza de alegría, proseguirá … sufrimiento … «Leí esta novela a lo largo de la Eurocopa dos mil veintiuno, y creí que tenía temor a la dicha, en una Inglaterra sacudida por En el planeta falso de Shafak, después de que la violencia devasta a The Happy Fig, Defne y Kostas hacen el amor por primera vez, suprimiendo las ortigas en una colina detrás de la tasca, su pequeña y esperanzadora revuelta contra la desesperación. no es una historia de amor para los que tienen anteojeras; décadas después, la madre de Ada podría estar tratando de esconder acontecimientos dolorosos a su hijo, mas Shafak insiste con razón en que sus lectores sean testigos de la auténtica asolagación del colonialismo.

Teniendo en cuenta la afinidad de Shafak por el planeta natural, con páginas enteras de detalles ricos y muy altos sobre pájaros cantores o bien mariposas, la oración clisé eventual fue una sorpresa. Ningún escritor refulgente precisa que su personaje pasee por una obra «como un animal enjaulado». Especialmente cuando honra a una pequeña reina de las hormigas con tanta belleza: «Aquí se apareó y se mordió las alas tal y como si se estuviese quitando un vestido de novia». La personificación de la higuera es una mezcla, un dispositivo que, temí, podría infantilizar este texto para adultos. Y cuanto más «humano» era el árbol, su amor por Kostas, la sensación de «jet lag», aun su preocupación por Ada, menos interesante, aun repelente, parecía. Agregue el artificio de pequeñas criaturas que murmuran puntos de intriga a sus ramas y, para mí, la coincidencia se impuso a la artesanía. Pero cuando Shafak se adentra en su vida arbórea, la voz del árbol es un deleite: narra las fechorías cometidas entre el algarrobo y el higo; el planeta subterráneo de las raíces; la espléndida diversidad de abejas; el estruendos incesante, las texturas y la vulnerabilidad de un ecosistema perpetuo. Y cuando llegó el final seguro y también impresionante de la novela, prácticamente todas las resoluciones de Shafak tuvieron sentido, me hicieron plañir y me vejaron con la confianza de un narrador para quien cada resolución es deliberada. Es una novela bella, imperfecta, mas fiero por su empatía inflexible.

Este One Sky Day de Leone Ross es publicado por Faber. La isla de los árboles perdidos de Elif Shafak es una publicación de Viking (£ catorce con noventa y nueve). Para respaldar a Guardian y Observer, adquiera una copia en guardianbookshop.com. Pueden aplicarse cargos por envío.