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Madre para cenar Shalom Auslander

Políticas de identidad caníbales


En su nueva novela, Shalom Auslander aplica su escalpelo satírico a las frágiles cuestiones de la política de identidad. Y cualquiera que haya leído a Auslander va a saber que cuando digo ‘aplica su escalpelo satírico’ me refiero a algo como ‘lanza una granada de mano y escapa riendo’.

El protagonista de Mother for Dinner es Seventh Seltzer: esposo cariñoso, padre de una hija pequeña y lector de un editor de Nueva York que está fatigado del giro insolentemente piadoso de su industria para enseñar voces marginales. Para Séptimo, “la identidad siempre y en toda circunstancia ha sido una cárcel de la que aspiraba a escapar –blanco, negro, moreno, americano, europeo, ruso, hombre, mujer, heterosexual, gay, Ellos, Ellos, ateo, monoteísta, politeísta– las listas prosiguen creciente. bloques de células que no han sido liberados. Y, no obstante, recientemente, todos a su alrededor, los presos levantaron orgullosamente sus cadenas por encima de sus cabezas y aplaudieron su esclavitud.

La séptima tiene su identidad compuesta por un guion. Es Can-Am o bien Caníbal-Americano. Ahora hay una minoría privada de derechos, si alguna vez hubo una. Sus ritos más sagrados están prohibidos (la primera regla de la vida caníbal, nos afirman, es «NO POLICÍAS»), los medios los estereotipan con imágenes cómicas de huesos a través de la nariz y ollas burbujeantes, y su historia es de prosecución. , marginación y prosecución por turbas con antorchas.

Séptimo consiguió su nombre infrecuente pues su madre (famosa por todos como Mudd) era una entusiasta de la identidad resuelta a dar a luz a doce hijos a través de los que renacería la nación caníbal en declive. La mayoría de sus hijos la decepcionan: asimilarse o bien, como Séptima, casarse. El siquiatra de Seventh se niega a tomar de verdad su aseveración de que es un caníbal ancestral. Pero como todas y cada una de las madres monstruosas, es imposible escapar de Mudd por completo. Séptimo no ha estado en casa en años, mas llega la llamada: Mudd está en su lecho de muerte. Los pequeños se reúnen en la casa familiar en Brooklyn para despedirse. Y, como caníbales-americanos semi-asimilados, eso significa más que una mano angosta, una palabra susurrada y una lágrima silenciosa: están destinados a comérselo.

El punto de inflexión más singular y frágil de la novela es que Séptimo, que empieza sin nada que ver con su herencia, se siente responsable de la débil cadena de cultura y tradición que lo conecta con sus ancestros. Está comenzando a, bueno, digerir el punto de vista de Mudd. Lo que prosigue es ridículo, exageradamente ameno y de manera extraña emocionante.

£ ochocientos treinta y seis (PVP £ ochocientos noventa y nueve) – Compra en la librería Guardian