Michael Kohlhaas por la crítica de Heinrich von Kleist: un buen hombre convertido en asesino | Ficción en traducción

Es un libro influyente, el más apreciado por los escritores europeos de principios del siglo veinte, entre aquéllos que se hallan Rilke, Mann y Kafka, que en mil novecientos trece le escribieron a Felice Bauer: “¿Lo has leído? Si no, ¡no lo hagas! ¡Te lo leeré! El cuento de Heinrich von Kleist, basado en una historia real y publicado por primera vez en su totalidad en 1810, acaba de ser traducido al inglés por Michael Hofmann, lo más cercano que tenemos a un traductor famoso. Merece atraer a una nueva generación de obsesivos.

La historia, que tiene lugar a mediados del siglo XVI, es simple, luego cada vez más compleja. Cuenta cómo Michael Kohlhaas, un comerciante de caballos de lo que ahora es el noreste de Alemania, se convirtió en «uno de los individuos más justos y espantosos de su tiempo» cuando «siguió en exceso una de sus virtudes» y «su sentido de la justicia». lo ha llevado al robo y al asesinato ”.

Llevando sus caballos al mercado un día, lo detienen y le solicitan que muestre un pase y pague un nuevo peaje al Junker (noble) local, Wenzel von Tronka. Kohlhaas se opone a esto, y 2 de sus caballos son retenidos como seguridad cuando se marcha. Pero son maltratados en su ausencia, y Kohlhaas está resuelto a corregir el error: primero por otros, entonces por mismo; primero por ley, por último por todos y cada uno de los medios.

Kohlhaas piensa que el planeta habría de ser justo y está ya listo para fallecer, mas lo más esencial, matar, para perseguir su creencia.

La maravilla de esta historia es su muy frecuente y mareante escalada: pronto, Kohlhaas decidió «derribar» el pueblo de Junker «a fin de que no queden 2 piedras una encima de la otra para ocultarse detrás», y provoca tal caos que Martín Lutero se pone implicado como árbitro.

Graham Greene en The Quiet American escribió que «todos estamos implicados en un instante de emoción, entonces no podemos salir de «. Más bien, Kohlhaas está atrapado en un instante de cordura, pensando que el planeta habría de ser justo y está ya listo para fallecer, mas sobre todo, matar, para perseguir su creencia. En otras palabras, Michael Kohlhaas es, como afirmó Roberto Bolaño (otro entusiasta), «una historia sobre la bravura y su gemela, la estupidez».

La violencia de intensidad barroca de Kohlhaas le atrae seguidores aprovechando el sentido de injusticia de la gente, mas aprende que los seguidores encantados son bastante difíciles de controlar: una lección cuya relevancia el día de hoy ya no es precisa.

Hofmann, en ocasiones demasiado familiar en sus traducciones, adopta acá un tono formal. Esto puede parecer difícil: abundan palabras como «dónde» y «soberbia», y debí preguntar la traducción de mil novecientos setenta y ocho de David Luke y Nigel Reeves para poder ver qué deseaba decir Hofmann con «una mirada parlante» (una traducción no debería precisar una traducción : significa una oración que muestra sus sentimientos), mas da un sentido de fidelidad a la edad y la espesura de la historia de Kleist.

La repercusión de Michael Kohlhaas continúa: inspiró Ragtime de Doctorow (Kohlhaas se transformó en Coalhouse) y Life & Times of Coetzee de Michael K. Kleist tuvo una vida no menos torturada que la de su héroe. En mil setecientos noventa y nueve, a los veintiuno años, le escribió a su media hermana sobre su horror ante la idea de vivir «sin un objetivo concreto». Doce años después, después de redactar muchas historias y obras de teatro que perviven en la actualidad, murió por propia voluntad en un acuerdo suicida.

Michael Kohlhaas de Heinrich von Kleist, traducido por Michael Hofmann, es publicado por Vintage Classics (£ ocho con noventa y nueve). Para respaldar a Guardian y Observer, pida su copia en guardianbookshop.com. Pueden aplicarse cargos de envío

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