Recuerdo de la revisión de Michael Bracewell – Londres olvidado por el tiempo | Libros de la empresa

Ni memoria ni trabajo psicogeográfico, Remembrance of Michael Bracewell tiene elementos de los dos, su emocionante narrativa impresionista de instantes, lugares y encuentros recordados en el ahora impresionantemente distante Londres de los años setenta y ochenta. Es un libro breve, más un ensayo extenso, sobre un enorme tema: el desvanecimiento de lo que llama la era eléctrico-mecánica que dio forma a la urbe hasta mediados de la década de mil novecientos ochenta y el amanecer de la rapaz digital en la que vivimos ahora. en – si podemos pagarlo.

El Londres que recuerda Bracewell está ofuscado por los espectros del modernismo de la década de mil novecientos treinta, cuyas sombras se ciernen al rememorar sus viejos lugares en vecindarios ahora transformados como Holborn, Hackney, Ladbroke Grove y Docklands. En particular, cita The Waste Land de TS Eliot, y la describe como la “declaración única” en torno a la como los jóvenes escritores y artistas de la década de mil novecientos treinta podrían unirse en su busca de la novedad. El hecho de que encontrasen el poema inescrutable en su mayoría, añade, apenas parecía importar; de hecho, solo se sumaba a su prestigio.

Una pregunta que hace, mas que verdaderamente no responde, ¿podría ser el grito de guerra cultural equivalente para los artistas y músicos que han habitado el Londres sobre el que escogió redactar? En un instante dado, pone esta pregunta en la psique de una joven anónima – “semblante pálido, ojos negros, pelo orate” – a la que imagina sentada, hojeando un libro de fotografías en el café ICA en Londres en el mes de septiembre de mil novecientos ochenta y dos. Sus pensamientos se dirigen de manera inmediata a una actuación de la banda de post-punk Joy Division, cuyo líder, Ian Curtis, de apenas un par de años, ya ha alcanzado un estatus legendario para su generación.

La resonancia de sus viñetas selectivas de forma frecuente depende de que el lector conozca, o bien cuando menos agradezca, sus localizaciones.

El salto del modernismo obscuro a la fatalidad post-punk es audaz, mas esta clase de cambio de actitud entre la cultura académica y la popular es puro Bracewell, y en su mayoría tiene éxito. Su estilo, no obstante, es de forma frecuente intencionalmente indirecto. Aprendí de una entrevista reciente con él que la descripción fantásticamente observadora de un encuentro con el abuelo de la prosa trasgresora, William Burroughs, que es contada por una narradora, se fundamenta en una cena a la que asistió con la escritora de Burroughs y su compañera Kathy. Acker. Puede parecer malvado no reconocerlo, mas está en consonancia con el punto de vista desapegado mas gráfico que emplea en todas y cada una partes.

Los ahora desaparecidos recuerdos de London Bracewell son por su parte detallados y opacos, la resonancia de sus viñetas selectivas de forma frecuente depende en determinada medida de si el lector conoce, o bien cuando menos reconoce, sus localizaciones. Afortunadamente, muchos de me han sido familiares desde mi juventud: el exterior un tanto intimidante de Blax, los distribuidores de ropa eduardiana para hombres en Sicilian Avenue; el interior enrevesado de la librería de la Universidad de Dillon en Gower Street; Discretamente bizarro [sic], una galería creada por el autodenominado “terrorista del arte” Stevo Pearce en New Cavendish Street.

Soft Cell, cuyo single What!, Según Bracewell, fue Soft Cell, cuyo single What!, Apoya a Bracewell, fue “un instante definitivo de los años ochenta”. Fotografía: Fin Costello / Redferns

Maverick Pearce fue un producto de lo que se podría decir que fue la última temporada de la cultura pop de manera democrática subversiva. También dirigió un triunfante sello discográfico independiente, Some Bizzare, en el que el travieso dueto electrónico Soft Cell lanzó su fácil What! en mil novecientos ochenta y dos. Bracewell se refiere al vídeo de manera decidida posmoderno de la canción, que hacía referencia a Warhol, Lichtenstein y Bridget Riley, entre otros muchos, como un instante definitivo de los ochenta por su dinámica: el futurismo pop se codea con la añoranza del pop. ritmos electrónicos que dan un brillo moderno a una versión de una canción de soul de veinte años.

En otros lugares, no obstante, Bracewell pasa por alto la excepcional invención de la era post-punk, solo los paisajes sonoros “pesados ​​de plutonio” de la caja de metal glacial de PiL justifican una meditación prolongada. Más extraño todavía, dada la excepcional intensidad creativa de la escena post-punk de Gran Bretaña, es su elevación en la talla de Suburban Lawns, un conjunto de arte pop californiano de manera decidida especial. ¿Dónde, con razón, podría consultar, están Subway Sect o bien los impermeables? Una sección sobre un Londres que precede a los sueños hippies que se desvanecen: “Abrigos pesados ​​y mojados, apestando a pachulí almibarado; Botones militares deslustrados, jeans sin decolorar y botines de gamuza negra … ”- es alucinante y encaja más sencillamente en una historia que evoca el pasado sin caer jamás en la añoranza.

Este pasado, tal y como lo destila Bracewell, engloba a Ezra Pound y Wyndham Lewis, como a Stevo Pearce y John Lydon; las sentadillas hippies de Notting Hill de los años sesenta y los interiores negros mate del diseño chic de los 80; los elaborados mosaicos de Eduardo Paolozzi en la estación de metro Tottenham Court Road y la arquitectura industrial de alta tecnología del edificio Lloyd’s.

Con alrededor de ciento veinte páginas, Souvenir es un libro de forma deliberada corto, destilado de una versión considerablemente más larga, y ciertos indudablemente hallarán prohibitivo su costo parcialmente alto. En su forma más atmosférica, no obstante, evoca un Londres más culturalmente democrático en el que los alquileres eran más económicos y un cierto tipo de música pop renovadora y también creatividad se creó con una intensidad febril y se le dio una relevancia que ahora semeja prácticamente desconcertante. El pasado es otra urbe.

Recuerdo de Michael Bracewell es una publicación de White Rabbit (£ catorce con noventa y nueve). Para respaldar a Guardian y Observer, pida su copia en guardianbookshop.com. Pueden aplicarse cargos de envío