Revisión del Jefe de Personal por Gavin Barwell – Theresa May es un verdadero azul | Libros de políticas

En las últimas semanas de su torturado orden como Primera Ministra, Theresa May ofreció un almuerzo en Portsmouth para celebrar el setenta y cinco aniversario del desembarco del Día D. Entre los líderes que asistieron se hallaban Donald Trump y Angela Merkel. Cuando May hizo ciertos comentarios sobre lo que habían conseguido los países representados en la mesa, Trump solo debió intervenir: “Excepto Alemania. May lo miró fijamente y dijo: «Donald, agárrate fuerte». Entonces guardó silencio. Su orden como primera ministra podría haber resultado diferente si hubiese podido disciplinar a su partido de esta forma.

Gavin Barwell tuvo un asiento de primera fila para los instantes más bastante difíciles y extraños de su tiempo en el número diez. Fue reclutado como jefe de gabinete de May después de perder su escaño parlamentario cuando rechazó su mayoría en las elecciones de dos mil diecisiete. Muy votado por los parlamentarios conservadores, Barwell asistió a resguardarla de su ira justo después de que May fuera expulsada un par de años después. Se llama a sí mismo un ‘fracaso’ pues ‘era mi trabajo sostener a Theresa May en el número diez y asistirla a’ hacer el Brexit ‘y no pude localizar la forma de hacerlo.

Escribe con una refrescante ausencia del énfasis autoglorificante que tan de manera frecuente caracteriza a este género. El lector asimismo está bien servido por su predisposición a redactar francamente sobre de qué manera y por qué el Primer Ministro de May se desmoronó, mas creo que es demasiado duro consigo cuando afirma que ha fallado. El jefe de gabinete más talentoso del universo habría luchado por salvar su puesto como primer ministro.

La miembro del Congreso de los Diputados conservadora afirma que debería ‘traer su soga’ a la asamblea con los miembros del Congreso de los Diputados conservadores de respaldo

Su desastre electoral fue esencial para lo que prosiguió. Ha hecho satánica la aritmética parlamentaria, ha minado su autoridad sobre el gabinete y el partido mientras que ha disminuido su verosimilitud frente a la Unión Europea. Los líderes de la Unión Europea se volvieron poco a poco más incrédulos sobre si podría conseguir algún pacto de Brexit en el Parlamento, lo que ha reducido su hambre por el compromiso. Los miembros ambiciosos del gabinete, particularmente Boris Johnson, tenían más probabilidades de posicionarse para suplantarla que para asistir a vender un trato al Partido Conservador y al público. Esto desgastó todavía más su mano en Bruselas. Michel Barnier, el hombre clave de la Unión Europea en las negociaciones, lo expresó en la cara de May: “Confiamos en ti, Theresa, mas no sabemos cuánto tiempo vas a ser primera ministra y no confiamos en ti. viene ahora. “Estas aprehensiones resultarían realmente bien situadas.

Esta esencial narrativa de primera mano nos remonta a todas y cada una de las agonías del Primer Ministro de mayo, esa temporada ardiente de plazos y callejones sin salida, incidentes y puñaladas por la espalda. Los instantes de gran avance se proclaman ya antes de desinflarse en otro colapso. Mientras se preguntan qué forma de Brexit adoptar, el comportamiento de ciertos ministros da la impresión de que los hurones en sacos se están portando bien. Las filtraciones de las discusiones del gabinete se han vuelto desmandadas. “Las cosas se pusieron tan mal que confiscamos los teléfonos celulares de los ministros ya antes de que fuesen a las asambleas. Desde mi punto de vista, afirmaría que no detuvo las fugas. Solo quería decir que tardaron un poco más en llegar a los cronistas.

Ahora puede localizar a muchas personas, entre ellas los socialistas que se quedan, preguntándose con añoranza si no hubiese sido mejor si May hubiese logrado su pacto de Brexit en el Parlamento, pues habría salvado a Gran Bretaña de la rotura más seria creada por Johnson. Barwell se pregunta por qué falló. Bien que dans la plupart des sens un admirateur de son ancien patron, il lui reproche d’avoir initialement établi trop de «lignes rouges», avec pour résultat que cela «a encouragé les Brexiters inconditionnels à penser qu’ils allaient obtenir tout ce qu ‘Ellos deseaban». Como resultado, cuando Theresa hizo concesiones, como siempre y en todo momento hacía, se sintieron desilusionados. Esto jugó en las ambiciones de Johnson. Se le retrata como alegremente ignorante, o bien pretendiendo serlo, de todas y cada una de las complejidades, singularmente las contrariedades planteadas por la situación de Irlanda del Norte. Barwell, quien fundamentó este libro en 9 volúmenes de notas contemporáneas, registra a Johnson diciendo: “La cuestión de Irlanda del Norte es un mosquito.

Algunos arguyen que la Comisión Europea debería haber ofrecido más concesiones. Una de las observaciones interesantes de Barwell es que la comisión «lejos de tomar la situación más dura … fue lo más próximo que tuvimos de un amigo, singularmente cara el final de las negociaciones». Las líneas más duras fueron adoptadas por los líderes de los estados miembros. Contrariamente a la percepción extendida y completamente equivocada de que «asistirían en nuestra ayuda», fueron Emmanuel Macron y sus análogos quienes intervinieron en múltiples ocasiones para endurecer la situación de la Unión Europea. Su entendible prioridad era resguardar la integridad de la Unión Europea y resguardarse de los partidos euroescépticos en su país. En una cima, la primera pregunta de Merkel a May es: «¿Cuál es el costo?» En otras palabras, ¿de qué forma estaría peor el Reino Unido para disuadir a cualquiera de hacer lo mismo?

Mientras May se desliza cara su destino final, Barwell nos recuerda qué despreciables pueden ser ciertas de sus extremidades. Hablando de forma anónima, un miembro del Congreso de los Diputados conservador le afirmó a The Times: “Llega el instante en que el cuchillo se calienta, se le clava en la frente y se retuerce. Ella va a morir pronto. Otro afirmó que debería «traer su cuerda» a una asamblea con miembros del Congreso de los Diputados conservadores. De qué forma respondió May a esto, Barwell no afirma, aparte de su lacónica observación: «El Partido Conservador no permite que sus líderes se vayan afablemente». Expresa la aspiración de probar que la «auténtica Teresa» era un personaje más empático que la débil figura robótica que acostumbra a mostrarse públicamente. No da mucha patentiza, mas hay una viñeta reveladora en su alegato en Downing Street anunciando que dejaría el cargo dentro de poco. Ella volvió a entrar en la cruz número diez consigo misma por acercarse llorando pues piensa que esto se interpretará como una debilidad: “Espera y vas a ver. Los periódicos utilizarán estas imágenes de forma diferente pues soy mujer.

Gavin Barwell ha escrito un relato franco, incalculable y sagaz de un par de años de historia exageradamente esenciales. Léalo si desea comprender absolutamente por qué estamos donde estamos el día de hoy. Puede ser una crónica de descalabro, mas es todavía más absorbente.

Andrew Rawnsley es el comentarista político primordial de The Observer

Chief of Staff: Notes from Downing Street de Gavin Barwell es una publicación de Atlantic Books (£ veinte). Para respaldar a Guardian y Observer, pida su copia en guardianbookshop.com. Pueden aplicarse cargos de envío