«Se me ocurrió una foto de dos niños pequeños sentados a ambos lados de una valla» – John Boyne sobre El niño del pijama de rayas | Como escribí

Tenía quince años en el momento en que un profesor leyó una lista de libros que a nuestra clase le agradaría leer a lo largo de las vacaciones de verano. Deseoso de ahondar en la literatura para adultos, me apuré a percibir sus sugerencias. Afortunadamente, los dos primeros libros que escogí estaban sobre un tema similar: La noche de Elie Wiesel y La tabla periódica de Primo Levi.

En ese instante, mi conocimiento del Holocausto era bastante básico. Estos dos libros me lo presentaron a un nivel visceral. Me quedé abstraído en el tema, y ​​en los años siguientes volví a reiteradamente a través de decenas de novelas, biografías, no ficción y reportajes.

Cuando tenía veintitantos años, estaba edificando una carrera como escritor, mas jamás aguardé redactar una novela sobre este tema. No tenía ningún miembro de mi familia atrapado en la barbarie, no era judío y, a pesar de lo maravillado que estaba por el tema, sentí que podría resultar demasiado grande para un escritor joven. Pero cuando brota una idea poderosa, debes aferrarte a o bien se va a perder. Para mí, ese instante llegó el martes veintisiete de abril de dos mil cuatro cuando me vino a la cabeza una imagen de dos niños pequeños sentados a ambos lados de una valla. Sabía dónde estaba la cerca, sabía lo que representaba cada niño y deseaba redactar sobre .

Comencé a la mañana siguiente, sin saber si escribía una historia, una novela o bien algo intermedio. Ese día escribí mucho y cuando llegó la noche estaba seguro de que si me desvío perdería impulso. Entonces escribí hasta el miércoles de noche y a lo largo de las próximas veinticuatro horas y el viernes a la hora del almuerzo, mi aniversario número treinta y tres, acabé un primer boceto. En una hoja de papel, anoté 6 últimas palabras, un título que se me ocurrió muy pronto: El niño con el pijama de rayas.

Sin la guía de mis editores, David Fickling y Bella Pearson, este libro no se habría transformado en el libro en que se ha transformado. Me animaron a sacar todos y cada uno de los trucos de la historia (había bastantes) y centrarme por completo en los personajes y la historia. Fue lanzado en el mes de enero de dos mil seis y no creo que haya pasado un día de mi vida en tanto que no tenía una razón para referirme a de alguna forma.

Sigo enormemente orgulloso de la novela. Si bien tiene sus opositores, se ha transformado, para una generación de jóvenes de todo el planeta, en su primera introducción a una investigación del Holocausto, que tiene una responsabilidad en sí. Siempre me he asegurado de que los lectores jóvenes entiendan que se trata de una obra de ficción, una fábula, y de contar los títulos que les aconsejaría que leyesen a continuación, tal y como lo hizo este maestro para mí. Si eso animó a ciertos de a ahondar en el tema y sostener vivos esos recuerdos, entonces para mí este es quizá el logro más esencial de la novela.

The Echo Chamber de John Boyne es una publicación de Doubleday (£ ocho con noventa y nueve). Para respaldar a Guardian y Observer, adquiera una copia en guardianbookshop.com. Pueden aplicarse cargos por envío.

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