Un llamado a Charlie Barnes por Joshua Ferris Crítica – El hombre y el mito | ficción

Todo prosista se ve cruelmente impulsado a dar forma a su historia, a crear un viaje satisfactorio en el que los fines estén vinculados y las consecuencias pagadas. Y, no obstante, una parte de la genialidad de esta cuarta novela de Ferris de cambiaformas preseleccionada por Booker es que, como la vida de su protagonista Charlie Barnes, es un embrollo extenso y confuso.

Cinco esposas, 4 hijos, cuando menos cuarenta trabajos, deudas incesantes, cansancio sin fin: lo vas a conocer por su estela de quiebras. Y, no obstante, Charlie aún cree en sí y, contra cualquier pronóstico, cree en su próximo enorme éxito. Porque, sí, Charlie es otro de esos soñadores estadounidenses, ofuscado con transformarse en un hombre hecho a sí mismo y no solo en un hombre, persuadido de que cada nuevo proyecto ido es el que esta vez lo volverá ido de riqueza.

Sus negocios errados acaban con la patente de The Doolander, un frisbee desarrollado para parecerse a un peluquín.

Pero cuando conocemos a Charlie, es dos mil ocho y está aguardando los resultados de las pruebas que confirmarán su cáncer de páncreas. En su oficina del sótano en Rust Road, examina su Rolodex (sí, de esta forma fue como le resultaron las cosas a Charlie) y llama a viejos contactos, tanto amados como odiados. No llega a ninguno de ellos mas eso no impide que se descargue («Las personas con cáncer de páncreas se marchan a el sepulcro tal y como si les disparasen un cañón … Es como un mensajero. Prioridad») sobre quien tenga la mala suerte de responder el teléfono.

Entre estos capítulos de mensajes histriónicos, recorremos acá y allí los avatares (primordialmente el último) de sus sesenta y nueve años: las esposas descuidadas, la descendencia descuidada (si bien a veces salvada) y los muchos, muchos negocios errados emprendidos. Este último seguramente alcanzó su punto máximo con la patente de The Doolander, un frisbee desarrollado para parecerse a un postizo: «El primer corte de pelo volador ™ del planeta». ¿Qué no me agrada?

Desde Willy Loman hasta Rabbit Angstrom y The Music Man, la literatura estadounidense está repleta de estos atractivos monstruos. Te afirmarán que lo hacen por la familia, por el mejoramiento de la humanidad, por Estados Unidos, mas realmente, es la autoestima, la necesidad de estar en el centro de atención, la rampa, lo que los anima. Eso y el sexo, por el hecho de que, por supuesto, como muchos ya antes que , la libido de Charlie es la fuente de una gran parte del caos. De cualquier forma, estos hombres se han transformado en un factor esencial de la mitología estadounidense, quizá por el hecho de que su mito es tan hipnótico.

Pero, ¿quién cuenta precisamente el mito de Charlie? Es evidente que alguien organiza este material para nosotros, rompiendo ocasionalmente la portada tras la narración de un autor simple. Poco a poco emerge: es uno de los hijos de Charlie, Jake, ya un prosista de éxito: aparece en Conan, se junta con los McEwan en los Cotswolds. Pese a esto, su padre (que está familiarizado con el invento) insiste en que es una forma imbécil a fin de que un adulto se gane la vida.

Y con ese punto de vista establecido, la prosa ahora cambia fantásticamente de «» a «» a medida que Jake se deja una mayor presencia en la historia. Pero el lector está comenzando a apreciar ciertas peculiaridades: la primera esposa lleva por nombre Sue Starter, la segunda Barbara LeFeurst, la tercera, la única que lo sostiene dirigido, es Charley Proffit, y la última esposa, otra Barbara, es Barbara Ledeux. .

Todo esto da una pista lenta de de qué manera la novela podría agacharse para el último tercio. Y cuando lo hace, es bastante difícil no contener un suspiro de admiración. Porque en las manos admirablemente peligrosas de Ferris, esta novela se transforma en más que una simple historia de sueños estadounidenses errados. Ferris se ha establecido como el escritor más importante del planeta laboral de Estados Unidos: desde los editores que se arrastran pacientemente cara la redundancia en Then We Came to the End, hasta el dentista desconcertado en To Rise Again at a Decent Hour. Entiende tanto sus estupideces (y este es otro libro muy entretenido) como sus recompensas, mas sobre todo entiende de qué manera da forma a la América moderna.

A Calling for Charlie Barnes de Joshua Ferris es una publicación de Viking (£ dieciseis con noventa y nueve). Para respaldar al Guardian y al Observer, pida su copia en guardianbookshop.com. Pueden aplicarse cargos de envío