We Run the Tides de Vendela Vida: un enigmático misterio de la mayoría de edad | ficción

A la edad de trece años, en la década de mil novecientos ochenta en San Francisco, Eulabee y sus amigos eran dueños de las calles de su próspero vecindario ribereño. Sea Cliff es renombrado por su increíble vista del puente Golden Gate y, para sostenerlo de este modo, todo lo feo está oculto. Aun de este modo, la amenaza se arremolina con la bruma fría: el padre mercader de arte de Eulabee adquirió su casa a bajo coste, después de que los hijos de los dueños precedentes – los evocadores «chicos Prospero» – descarrilaron; una de sus amigas, Faith, lleva el nombre de la pequeña que sus progenitores perdieron ya antes de adoptarla; y, como es lógico, están las rocas y las olas rompientes, que las pequeñas aprendieron a navegar midiendo las mareas.

Tienen mucho menos control sobre sus cuerpos alterables, que además de esto de entregarles nuevos poderes, se transforman en imanes para un tipo diferente de amenaza. Después de que un hombre se detiene para preguntarles la hora de su travesía a la escuela una mañana, la amiga más próxima de Eulabee, Maria Fabiola, asevera que fue testigo de un acto indecente. Los demás están de pacto, y la negativa de Eulabee a apoyarla la deja en el ostracismo.

Maria Fabiola es el tipo de muchacha a la que siempre y en todo momento se hace referencia con los dos nombres. Heredera de una fortuna de azúcar, es precoz, de «ojos etéreos» y una risa que semeja una recompensa. Cuando desaparece poco tras el contencioso percance, la comunidad se ve sacudida, mas Eulabee, entretenida, imperfecta y muy observadora, tiene sus teorías.

Siguen 2 desapariciones más, mas a pesares de la adición de un suicidio y un asesinato, los misterios que apresan a Vendela Vida, misma de San Francisco, no son del género gumshoe. Lo que We Run the Tides estudia de forma tan enternecedora es la volatilidad de la adolescencia femenina, sus particularidades y confusiones de vanguardia, como los acertijos más atemporales de independencia y también identidad, seducción y narración de historias.

Una coda catapulta la narrativa en dos mil diecinueve, cuando Sea Cliff se transformó en un entorno de directivos ejecutivos de tecnología. Aunque su franqueza obscurece el planeta perdido de las páginas precedentes, el incesante deseo de explicaciones de Eulabee está condenado a verse frustrado. Es totalmente apropiado cerca de un deleite perceptivo y bromista que consigue ser a la vez erudito y fuertemente enigmático.

We Run the Tides de Vendela Vida es una publicación de Atlantic (£ catorce con noventa y nueve). Para pedir una copia, vaya a guardianbookshop.com. Pueden aplicarse cargos de envío

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